2:1 Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, 2:2 Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, 2:3 Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; 2:4 Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, 2:5 Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.