Feliz Navidad
Esta es la frase que todos tenemos a flor de labios en los días de Navidad. Se la decimos a la madre, al padre, a los hermanos, a los hijos, a los maestros, a los compañeros de escuela y de trabajo, a los vecinos, y a nuestros hermanos en la fe. La leemos en las lindas y variadas tarjetas de felicitación, en los periódicos y en toda la propagando comercial. La vemos en la pantalla de nuestros receptores de televisión, la escuchamos a través de la radio.
“Feliz Navidad” es la nota melódica que rubrica nuestras actividades y nuestras relaciones en esta hermosa época navideña
Pero nos detenemos a pensar en el significado de lo que decimos? Y lo estamos sintiendo de corazón? Es muy fácil caer en la rutina, dejarse llevar por la corriente tradicionalista, servirse tan solo de la frase diplomática.
“Feliz Navidad” es desearle a la persona a quien le decimos tales palabras, que tenga una feliz Navidad. Pero hay que considerar dos cosas. La primera es saber si la persona quien dice esto es realmente feliz. Porque si uno no es feliz, como le puede desear la felicidad a otro? La segunda es que la persona con quien hablamos tenga una feliz Navidad. Pero no puede haber Navidad feliz si Cristo no mora en el corazón. Algunos creen que porque tienen vestidos y juguetes y comida ya son felices. Lo cierto es que aparte de Cristo, desligados del Salvador, nadie puede ser feliz. Muchos conocen la historia de Cristo, pero no conocen al Cristo de la historia. Celebran el nacimiento de Uno que todavía no ha nacido en ellos.
Que pasen los magos y los pastores y los ángeles y la estrella; que pasen el pesebre y los juguetes, los paseos y las fiestas, los estrenos y los regalos, pero que nos quede Cristo; no el niño sino el Hombre Jesús, el perfecto Hombre, ya no en el pesebre sino en nuestro corazón. Si es así, entonces si podemos decir “Feliz Navidad”




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El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.
La familia completa comia junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista escasa del anciano hacian el alimentarse un asunto dificil.
Los guisantes caian de su cuchara al suelo y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.
El hijo y su esposa se cansaron de la situacion. "Tenemos que hacer algo con el abuelo", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente"
"Derrama la leche hace rudio al comer y tira la comida al suelo!!"
As fue como el matrimonio decidio poner una pequeña mesa en una esquina del comedor.
Ahi, el abuelo comia solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo habia roto uno o dos platos, su comida se la servian en un tazon de madera.
De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podian ver una lagrima en sus ojos mientras estaba ahi sentado solo.
Sin embargo, las unicas palabras que la pareja le dirigia, eran frios llamados de atencion cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.
El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papa observo que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le pregunto dulcemente: "Que estas haciendo?" Con la misma dulzura el niño le contesto:
"Ah estoy haciendo un tazon para ti y otro para mama para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos"
Sonrio y siguio con su tarea. Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla.
Las lagrimas rodaban por sus mejillas, y aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabian lo que tenian que hacer.
Esa tarde el esposo tomo gentilmente la mano del abuelo y lo guio de vuelta a la mesa de la familia.
Por el resto de sus dias ocupo un lugar en la mesa con ellos y por alguna razon, ni el esposo ni la esposa parecian molestarse mas, cada vez que el tenedor se caia, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.
Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oidos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben. Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitaran esa actitud por el resto de sus vidas.
Los padres y madres inteligentes se percatan que cada dia colocan los bloques con los que construyen el futuro de su hijo. Seamos constructores sabios y modelos a seguir.
He aprendido que puedes decir mucho de una persona por la forma en que manejas tres cosas: un dia lluvioso, equipaje perdido y luces del arbolito enredadas.
He aprendido que aun tengo mucho que aprender y que debes pasar esto a todos los que te importan.
Yo acabo de hacerlo. La gente olvidara lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca olvidara como los hiciste sentir.
Tags: Eltazondemadera
En un dia caluroso de verano en el sur de Florida, un niño decidio ir a nadar en la laguna detras de su casa. Salio corriendo por la puerta trasera, se tiro en el agua y nadaba feliz.
Su mama desde la casa lo miraba por la ventana, y vio con horror lo que sucedia. Enseguida corrio hacia su hijo gritandole lo mas fuerte que podia. Oyendole el niño se alarmo y miro nadando hacia su mama. Pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mama agarro al niño por sus brazos. Justo cuando el caiman le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza de su corazon. El cocodrilo era mas fuerte, pero la mama era mucho mas apasionada y su amor no la abandonaba. Un señor que escucho los gritos se apresuro hacia el lugar con una pistola y mato al cocodrilo. El niño sobrevivio y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aun pudo llegar a caminar.
Cuando salio del trauma, un periodista le pregunto al niño si le queria enseñar las cicatrices de sus piernas. El niño levanto la colcha y se las mostro. Pero entonces, con gran orgullo se remango las mangas y dijo: "Pero las que usted debe de ver son estas" Eran las marcas de las uñas de su mama que habian presionado con fuerza "Las tengo porque mama no me solto y me salvo la vida"!!!
Moraleja: Nosotros tambien tenemos cicatrices de un pasado doloroso. Algunas son causadas por nuestros pecados, pero algunas son huella de Dios que nos ha sostenido con fuerza para que no caigamos en las garras del mal. Dios te bendiga siempre, y recuerda que si te ha dolido alguna vez el alma, es porque Dios, te ha agarrado demasiado fuerte para que no caigas.
