Una muchacha llegó al aeropuerto, a esperar su vuelo y como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete de galletitas.
... entonces fué y se sentó en la sala de espera, para descansar y leer tranquilamente...
Asiento de por medio, se ubicó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos quedaron las galletitas.
Cuando ella tomó la primera el hombre también tomó una. Ella se sintió indignada... pero no dijo nada. Penso “¡Que descarado! Si yo estubiera mas dispuesta hasta le daría un golpe para que nunca más se le olvide.”
... y cada vez que ella tomaba una galletita, el hombre también tomaba una. Aquello le molestaba tanto que ni conseguia concentrarse ni reaccionar...
Cuando quedaba apenas una galletita, pensó: “¿Que hará ahora este abusador?” Entonces, el hombre dividió la última galletita y dejó una mitad para ella.
¡Ah, No!!!
Aquello le pareció demasiado se puso a sudar de la rabia, cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sector de embarque... Cuando se sento en el interior del avión, miro dentro del bolso y para su sorpresa, alli estaba su paquete de galletitas... intacto, cerradito... sintió tanta verguenza...
Sólo entonces percibió lo equivocada que estaba. Había olvidado que sus galletitas estaban guardadas dentro de su bolso. El hombre habia compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado. Y ya no había tiempo ni posibilidades para explicar o pedir disculpas... pero...
... si para razonar
¿Cuantas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando deberíamos observar mejor? ¿Cuantas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?
Y recordo que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:
- Una piedra, después de haber sido lanzada;
- Una palabra, después de haber sido proferida;
- Una oportunidad, después de haberla perdido.
- El tiempo, después de haber pasado.
¡Que tengas un hermoso dia y no olvides razonar!
